Hoy he llegado a los cien escritos mas buenos y mas malos, y por coincidencia hoy he vendido el chuletón numero cien. Dia de coincidencias y de reflexiones. Se que no ha todo el mundo les esta gustando mi columna pero escribo lo que soy y lo que siento así que poco puedo hacer mas que si presionan mucho del diario me darán puerta pero seguiré en mi poco visitado blog dando duro por aquello de sentir que me expreso libremente del tema que yo escojo. Trato por razones obvias de no criticar a compañeros que se dedican a lo mismo que yo pero si alabo a los que se lo merecen y rindo homenaje a los que a mi criterio lo necesitan. En fin escribo porque un dia Oriol me lo recomendó, mi mujer me dijo que me lanzara y Juan Luis me dijo que el me lo publicaba asi que me tire al rio y hoy he llegado al número cien aunque miento porque en medio esta mi colaboración con La Vanguardia de Barcelona como lector corresponsal junto con Oriol en Panama. No espero reconocimiento alguno solo el saber que alguien me lee me llena por dentro y me hace seguir y seguir.
En cuanto al chuletón hacer un poco de números cien entre los meses de Julio, Agosto, Septiembre y Octubre, significan veinticinco mensuales, teniendo en cuenta que nuestra semana es de seis días por lo del descanso venderíamos uno diario , asi que el numero es chiquito pero no me dedico en exclusiva a vender carnes y menos para mínimo dos personas, visto así no esta mal pero al menos ahora hay la posibilidad de comerse un chuletón de verdad en Panama con su sal gruesa y sus piquillos confitados. Esa idea de poder compartir un pedazo de carne para no quedar lleno hasta reventar, porque comida no se puede dejar en el plato, hace las maravillas de os amantes de la carne a todas horas pero que de noche no pueden, lo mejor es poner ese corte hasta para cuatro personas que comerán algo mas para saciar su apetito y que de esta manera la carne no creara dolores de sueño. Resumiendo el chuletón es para comer compartiendo manera muy típica española de comer donde poco cuentan los platos pero si la variedad, poca cantidad pero mucha variedad.
Cien eran cien los chuletones comidos y servidos en mi restaurante asi como cien han sido hasta hoy mis colaboraciones con ustedes, por lo pronto seguiré vendiendo chuletón y si ustedes me dan permiso seguiré colaborando en le periódico y en mi blog. Asi que hasta los próximos cien…..
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viernes, 19 de noviembre de 2010
martes, 24 de agosto de 2010
El chuleton de buey
Es la pieza preferida de todos los asadores vascos y riojanos, sin lugar a dudas es la pieza preferida de todos aquellos que les gusta la carne con grasa. Es una pieza normalmente para compartir con amigos después de una buena entrada a base de picadas, es súper reconocido el asador de Tolosa llamado Casa Julian como el mejor del mundo para el consumo de chuletón de buey.
Entonces digamos que es un corte majestuoso, sublime y celestial cuando se conoce tanto de él y se habla tanto de él, dirán que ustedes nunca escucharon de él, pero es evidente que no están en el medio gastronómico profesional y no tienen porque saber que es el chuletón.
Los mejores chef del planeta visitan, cual templo, Casa Julian al menos una vez al año para darse el gusto de comerse su chuletón además de los piquillos confitados, el plato de fiambres de cerdo ibérico, los espárragos, buen pan y buen vino, tan simple como eso, producto de altísima calidad y mas producto de altísima calidad, nada mas, el restaurante no tiene elementos decorativos llamativos ,mas bien es simple dentro de su clasicismo, la vajilla, cubertería y cristalería nada de estrafalario ni tan siquiera lujoso simplemente de calidad.
Así que lo que hay que hacer es poca cosa, comprar un buen producto, cuidarlo, no maltratarlo, y servirlo con cariño a los comensales para que lo disfruten, esa es la formula así que manos a la obra. Nos pusimos con el chef tolosarra y dimos y dimos con el proveedor de carne, con fotos, internet, hasta que por fin nos los trajo. Mucha sal gruesa, fuego a toda pastilla para comenzar para luego pasarlo al fuego lejano, que no lento, vuelta y la misma operación por el otro costado, limpiar parte de la sal, separar del hueso y cortar los pedazos, presentar reconstruyendo la pieza y listo el manjar. Acompañarlo de los piquillos confitados, un buen pedazo de pan para mojar los jugos y que no falte un buen vino tinto para poder bajarlo suavecito y que siente bien. Si eso no es el paraíso díganme donde esta porque lo mas cercano que seguro he estado ha sido saboreándome el chuletón en la terraza de mi restaurante, lastima de la sudada posterior que me hizo regresar a la realidad.
Los esperamos para que tengan la oportunidad de acercarse al paraíso gastronómico de la carne roja, el chuleton de buey.
Buen provecho.
Entonces digamos que es un corte majestuoso, sublime y celestial cuando se conoce tanto de él y se habla tanto de él, dirán que ustedes nunca escucharon de él, pero es evidente que no están en el medio gastronómico profesional y no tienen porque saber que es el chuletón.
Los mejores chef del planeta visitan, cual templo, Casa Julian al menos una vez al año para darse el gusto de comerse su chuletón además de los piquillos confitados, el plato de fiambres de cerdo ibérico, los espárragos, buen pan y buen vino, tan simple como eso, producto de altísima calidad y mas producto de altísima calidad, nada mas, el restaurante no tiene elementos decorativos llamativos ,mas bien es simple dentro de su clasicismo, la vajilla, cubertería y cristalería nada de estrafalario ni tan siquiera lujoso simplemente de calidad.
Así que lo que hay que hacer es poca cosa, comprar un buen producto, cuidarlo, no maltratarlo, y servirlo con cariño a los comensales para que lo disfruten, esa es la formula así que manos a la obra. Nos pusimos con el chef tolosarra y dimos y dimos con el proveedor de carne, con fotos, internet, hasta que por fin nos los trajo. Mucha sal gruesa, fuego a toda pastilla para comenzar para luego pasarlo al fuego lejano, que no lento, vuelta y la misma operación por el otro costado, limpiar parte de la sal, separar del hueso y cortar los pedazos, presentar reconstruyendo la pieza y listo el manjar. Acompañarlo de los piquillos confitados, un buen pedazo de pan para mojar los jugos y que no falte un buen vino tinto para poder bajarlo suavecito y que siente bien. Si eso no es el paraíso díganme donde esta porque lo mas cercano que seguro he estado ha sido saboreándome el chuletón en la terraza de mi restaurante, lastima de la sudada posterior que me hizo regresar a la realidad.
Los esperamos para que tengan la oportunidad de acercarse al paraíso gastronómico de la carne roja, el chuleton de buey.
Buen provecho.
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